me sorprende pensar en el tiempo, estrés, disgustos y malentendidos que se ahorraría el mundo si todos nos parásemos a pensar en lo que escribimos
supongo que a veces se nos olvida que nuestros e-mails solo existen para que su destinatario pueda leerlos (y entenderlos)
dichosa era de la información...
(y dichoso bloglines, que cuando se pone tonto, sabe como nadie tocarme las narices)