me parece apasionante el mundo de la interación de las personas con la web. en general
y más apasionante todavía, dentro del mismo, todas las interacciones que los usuarios no tienen más remedio que realizar
en mi trabajo diario me gusta pensar que, en este sentido, hago -aunque sea un poquito- la vida más fácil a las personas que tienen que utilizar aplicaciones en su día a día
bueno vale, lo confieso: estoy enganchada a las aplicaciones internas
sí, me encantan, ya no puedo evitar cotillear a hurtadillas cada vez que me encuentro a alguien realizando su trabajo frente a un ordenador. en el metro, en un restaurante, en el médico, en cualquier parte
quizá por eso, cuando hoy en el
día del w3c en españa se ha hablado sobre eadministración, me ha parecido un campo interesantisimo. de hecho, me ha sabido a poco
será, entre otras cosas, por mi fobia a las administraciones públicas, por mi alergia al papeleo (y por mi vagancia innata, por supuesto). pero me he permitido soñar con no volver a pelearme con el padrón, ni con la tarjeta de la seguridad social, ni con una declaración de la renta hostil e incomprensible
me he permitido imaginar el fin de las burocracias eternas, la agilización de los procesos, lo fácil que podría ser vivir en un mundo así... desde mi habitación, sin tener que esperar colas interminables, ni tragar con procesos que no hay quién digiera, ni con webs de lenguaje incomprensible en las que no hay quien encuentre nada
y ahora tengo más pájaros en la cabeza que nunca.
porque yo creo que sí que es posible un mundo en el que la gente tan solo tenga que preocuparse por hacer bien su trabajo. un mundo en el que los médicos puedan dedicarse a los pacientes y no pierdan media consulta peleando con el sistema. con oficinas en las que las aplicaciones sean un alidado y no el enemigo. En el que los trabajos pesados, sean más llevaderos gracias a la informática. en el que la única preocupación de los cajeros sea cobrarte, y no intentar recordar cómo se hacía el dichoso descuento. en el que cambiar de libreta de ahorros no sea jugársela. en el que darte de alta en el gimnasio, o en la autoescuela, o en la academia de chino, no sea una tortura. en el que los empleados del metro no te pongan mala cara si necesitas cambiar el dichoso billete unas mil veces al mes. en el que... sí, claro... en el que no necesites moverte de casa para ejercer tus derechos de ciudadano
vale, seré una idealista
pero... ¿no sería un mundo mucho mejor?
:-)