my room*
cuando nos mudamos a madrid, hace ya muchos años (pero muchos, muchos oiga), mis padres me llevaron en una ilusión de libertad a elegir los muebles de mi nuevo cuarto.
por aquel entonces no existia (para desgracia de mi yo-enano) el ikea sección infantil. pero mis padres se llevaron a una versión mucho más reducida de mi misma, a la sección de "dormitorios juveniles" de unos grandes almacenes de cuyo nombre prefiero no acordarme por si acaso.
allí elegí (o me hicieron elegir, eso nunca se sabe) un cuarto con toques pseudo-futuristas, que no pintaba nada mal tal como lo ví allí en la tienda, todo en tones azules y con un aire decididamente "de niño" que fue lo que me debió convencer.
pero creo que algo falló, y mi madre, en el último momento (espero), decidió cambiar de color y pasarse al verde. al verde hospital. no sabéis cómo odio ese color. no os hacéis una idea.
y eso no fue todo. en lugar del estor y la colcha azules de la tieda, aparecieron en mi habitación unos horribles tulipanes amarillos que se difuminaban en un aun-más-horrible fondo verde claro. por todas partes. tulipanes amarillos, puajjj!
ese día, al entrar en lo que durante mucho tiempo sería mi cuarto, descubrí lo que era la frustración.
por eso, ahora que mi nuevo cuarto* está ya (casi casi) terminado, no hago más que pararme en la puerta, mirar dentro y sonreir embobada.
seguro, que a aquel mini-yo de 9 años, le hubiera encantado también.
*mi cuarto de jugar, claro, no el de dormir :-)
por aquel entonces no existia (para desgracia de mi yo-enano) el ikea sección infantil. pero mis padres se llevaron a una versión mucho más reducida de mi misma, a la sección de "dormitorios juveniles" de unos grandes almacenes de cuyo nombre prefiero no acordarme por si acaso.
allí elegí (o me hicieron elegir, eso nunca se sabe) un cuarto con toques pseudo-futuristas, que no pintaba nada mal tal como lo ví allí en la tienda, todo en tones azules y con un aire decididamente "de niño" que fue lo que me debió convencer.
pero creo que algo falló, y mi madre, en el último momento (espero), decidió cambiar de color y pasarse al verde. al verde hospital. no sabéis cómo odio ese color. no os hacéis una idea.
y eso no fue todo. en lugar del estor y la colcha azules de la tieda, aparecieron en mi habitación unos horribles tulipanes amarillos que se difuminaban en un aun-más-horrible fondo verde claro. por todas partes. tulipanes amarillos, puajjj!
ese día, al entrar en lo que durante mucho tiempo sería mi cuarto, descubrí lo que era la frustración.
por eso, ahora que mi nuevo cuarto* está ya (casi casi) terminado, no hago más que pararme en la puerta, mirar dentro y sonreir embobada.
seguro, que a aquel mini-yo de 9 años, le hubiera encantado también.
*mi cuarto de jugar, claro, no el de dormir :-)

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home