foto de familia
Mi hermano pequeño ahora tiene novia. en casa no se habla de otra cosa. Bueno sí, de lo que yo ahora no tengo.
Mi madre me dice desastre. Habla de que no sé afrontar los compromisos y me reprocha una y otra vez no habérselo contado antes. Lo sabía.
Mi padre calla y mira, como siempre, analiza y se lo guarda. Quizá tiene alguna conclusión para todo esto. Pero como siempre, no va a decir nada.
mi ángel vuelve la cabeza hacia otro lado. Ya me advirtió que hay cosas que hay que encontrar el momento justo para decirlas. Ya le dijo a su hermano que hay cosas que es mejor callárselas. Él sigue su mundo. Y si tiene un ratito, lo comparte conmigo.
Estás muy delgada, no comes bien, no descansas. Lo de siempre. Qué vida llevas. Mira qué ojeras. Por qué no vienes más a vernos. Deberías centrarte. Piensa en cosas serias. Deja de vestir de negro. Crece. Madura. Que ya es año.
Ceño fruncido. Pero qué buenos están estos canelones. No, no quiero más, gracias. En serio. Que no quiero más. Mamá, déjalo ya por favor. Que no quiero.
En la pared, una niña de cinco años vestida de rosa sonríe a la cámara. A veces, finjo no conocerla. Otras, no puedo dejar de verme a misma.
Es lo que tiene la familia, que no la elegimos.
----
y me vuelvo a casa, un poco cabreada, un poco harta, un poco como siempre.
pero con una canción que echaba de menos sonando en mi cabeza.
pero ahora el sol calienta
dejame jugar
no me importa nada
quiero imaginar...
amame esta noche
sólo una vez más
porque puede que mañana...
no...
no llegue nunca
sólo quedo yo,
dentro de la esfera
qué más da quién soy
sólo quedo yo...
y aunque ha pasado el tiempo
sólo quedo yo...
gracias a mi ángel, por regalarme un poco de cordura. también, por abrirme su caja de las canciones.
Mi madre me dice desastre. Habla de que no sé afrontar los compromisos y me reprocha una y otra vez no habérselo contado antes. Lo sabía.
Mi padre calla y mira, como siempre, analiza y se lo guarda. Quizá tiene alguna conclusión para todo esto. Pero como siempre, no va a decir nada.
mi ángel vuelve la cabeza hacia otro lado. Ya me advirtió que hay cosas que hay que encontrar el momento justo para decirlas. Ya le dijo a su hermano que hay cosas que es mejor callárselas. Él sigue su mundo. Y si tiene un ratito, lo comparte conmigo.
Estás muy delgada, no comes bien, no descansas. Lo de siempre. Qué vida llevas. Mira qué ojeras. Por qué no vienes más a vernos. Deberías centrarte. Piensa en cosas serias. Deja de vestir de negro. Crece. Madura. Que ya es año.
Ceño fruncido. Pero qué buenos están estos canelones. No, no quiero más, gracias. En serio. Que no quiero más. Mamá, déjalo ya por favor. Que no quiero.
En la pared, una niña de cinco años vestida de rosa sonríe a la cámara. A veces, finjo no conocerla. Otras, no puedo dejar de verme a misma.
Es lo que tiene la familia, que no la elegimos.
----
y me vuelvo a casa, un poco cabreada, un poco harta, un poco como siempre.
pero con una canción que echaba de menos sonando en mi cabeza.
pero ahora el sol calienta
dejame jugar
no me importa nada
quiero imaginar...
amame esta noche
sólo una vez más
porque puede que mañana...
no...
no llegue nunca
sólo quedo yo,
dentro de la esfera
qué más da quién soy
sólo quedo yo...
y aunque ha pasado el tiempo
sólo quedo yo...
gracias a mi ángel, por regalarme un poco de cordura. también, por abrirme su caja de las canciones.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home