¿Pesadilla?
A veces sueño que hablo contigo. Que vives cerca de mí, en una casa con grandes ventanas. Que vives, claro, con ella. Que somos amigos. Que me dices que no la quieres. Que te contesto que yo a ti tampoco. Que lloras. Que te hago daño. Que me sonrío. Que, al fin y al cabo, me gusta.
A veces sueño que te espio. Te veo y, de hecho, me esfuerzo por verte através de esas grandes ventanas. Que espío la vida íntima de alguien a quién un día conocí tan bien. La vida de ese alguien, pero con alguien a quién tan sólo conozco en sueños. A veces sueño que me vengo de tí. A veces sueño que te perdono. A veces, aunque muy pocas, sueño que olvido.
A veces, al despertarme, me siento mal. A veces tengo ganas de gritar. A veces, si te viera, te pegaría. Te intentaría hacer verdadero daño. Con todas mis fuerzas.
Pero todas esas veces, al despertar, le veo a él a mi lado y se me olvida de veras que, hace tiempo, fuíste tú quién me robó la inocencia. Que fue por tu culpa por la que manché mi conciencia.
Porque, cuando le beso, no puedo hacer más que alegrarme de aquel día en que, por fin, te mande a la mierda. De aquel día en el que recuperé de una vez y para siempre, las riendas de mi vida.
Porque, cuando me besa, me alegro de verdad de estar a su lado. De haberte dicho no. De haber escogido esta vida. Por fin.
A veces sueño que te espio. Te veo y, de hecho, me esfuerzo por verte através de esas grandes ventanas. Que espío la vida íntima de alguien a quién un día conocí tan bien. La vida de ese alguien, pero con alguien a quién tan sólo conozco en sueños. A veces sueño que me vengo de tí. A veces sueño que te perdono. A veces, aunque muy pocas, sueño que olvido.
A veces, al despertarme, me siento mal. A veces tengo ganas de gritar. A veces, si te viera, te pegaría. Te intentaría hacer verdadero daño. Con todas mis fuerzas.
Pero todas esas veces, al despertar, le veo a él a mi lado y se me olvida de veras que, hace tiempo, fuíste tú quién me robó la inocencia. Que fue por tu culpa por la que manché mi conciencia.
Porque, cuando le beso, no puedo hacer más que alegrarme de aquel día en que, por fin, te mande a la mierda. De aquel día en el que recuperé de una vez y para siempre, las riendas de mi vida.
Porque, cuando me besa, me alegro de verdad de estar a su lado. De haberte dicho no. De haber escogido esta vida. Por fin.

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home